sábado, 24 de febrero de 2007

Por fin en el aire... (el otro)

Es dificil olvidar el momento en el que despiertas cuando vuelas en un Boeing 777 a no se cuantos mil pies de altura. A mi, por lo menos, no se me va a olvidar en mucho tiempo, creo. Primero te ciegan los rayos de sol que entran por la ventana. Abres los ojos y ya no ves un avion en penumbras, descubres que la tapiceria vuelve a tener el color azul que tenía el dia anterior.
Te levantas 'como puedes' (lo siento si me leen en Puerto Real pero digan lo que digan los que diseñan estas máquinas no viajan mucho en ellas, en economy class se entiende), caminas hacia el servicio y mientras lo haces te preguntas 'qué ha fallado' o en qué momento y por qué resorte uno ha dejado de ser una persona 'cuerda', ha desatendido la obligación de cuidar de uno mismo y ha optado por meterse en un Boeing repleto de 'chinos' hacia una ciudad en la que no ha estado en su vida con unas 'credenciales' tan 'consistentes' como una lista de teléfonos y un móvil que quizá funcione o quizá no funcione...
Es un 'puntazo' mental, de verdad. Es una sensación que me acompaña cada vez que he iniciado un viaje sólo hacia alguna parte. Si sólo me guiara por ella no le habría hecho 167.000 km. al coche porque no tendría coche.No obstante reconozco que esta vez el 'meneito' cerebral -del otro no puedo escribir nada porque apenas hubo turbulencias- fue notable.
Tenía una foto del avión pero como no la he cargado en en USB que tengo enchufado a esta máquina que me han dejado no la puedo enseñar. Es lo que hay...

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