sábado, 24 de febrero de 2007

Andanzas en el Fersal Inn...


Mientras toda Cádiz se prepara para el fin de semana de los carnavales -y para votar el domingo en el referendum- (¡¡que sí, que sí, que ambas cosas requieren preparación!!) yo me acomodo en la habitación 104 del Fersal Inn. Un dúplex con una escalera de caracol que si pudiera me la llevaría a San Fernando se despliega ante mí. Eso en Cádiz le llamamos aprovechar una torre mirador, aunque no esté en una torre precisamente.

Antes, en el camino hacia el Fersal me llaman la atención muchas cosas, el tráfico, la propia configuración de la avenida EDSA, los cables de la luz por las aceras... me recibe nuestro partner Chaco y me explica que el gobierno local cree que el soterramiento del metro no es posible por razones geológicas, por la altitud cero de Manila respecto al nivel del mar (!) por lo que las vias y los pilares que las sustentan deben ocupar el centro de la calzada...

Me gusta la amabilidad de los manileños, los filipinos en general. Hasta la tienda más humilde -humilde hasta un cierto grado de humildad, claro- tiene un guardia de seguridad dispuesto a saludarte y a abrirte la puerta cuando te acercas. Tambien el Fersal, mi primera casa en Filipinas.

Por fin en el aire... (el otro)

Es dificil olvidar el momento en el que despiertas cuando vuelas en un Boeing 777 a no se cuantos mil pies de altura. A mi, por lo menos, no se me va a olvidar en mucho tiempo, creo. Primero te ciegan los rayos de sol que entran por la ventana. Abres los ojos y ya no ves un avion en penumbras, descubres que la tapiceria vuelve a tener el color azul que tenía el dia anterior.
Te levantas 'como puedes' (lo siento si me leen en Puerto Real pero digan lo que digan los que diseñan estas máquinas no viajan mucho en ellas, en economy class se entiende), caminas hacia el servicio y mientras lo haces te preguntas 'qué ha fallado' o en qué momento y por qué resorte uno ha dejado de ser una persona 'cuerda', ha desatendido la obligación de cuidar de uno mismo y ha optado por meterse en un Boeing repleto de 'chinos' hacia una ciudad en la que no ha estado en su vida con unas 'credenciales' tan 'consistentes' como una lista de teléfonos y un móvil que quizá funcione o quizá no funcione...
Es un 'puntazo' mental, de verdad. Es una sensación que me acompaña cada vez que he iniciado un viaje sólo hacia alguna parte. Si sólo me guiara por ella no le habría hecho 167.000 km. al coche porque no tendría coche.No obstante reconozco que esta vez el 'meneito' cerebral -del otro no puedo escribir nada porque apenas hubo turbulencias- fue notable.
Tenía una foto del avión pero como no la he cargado en en USB que tengo enchufado a esta máquina que me han dejado no la puedo enseñar. Es lo que hay...

Eh! no me olvideis!!!

A todos, gracias por ser tan pacientes como creo que habeis sido... Y al Instituto Cervantes de Manila gracias por prestarme este ordenador y mirar mientras tanto hacia otro lado :) En buena hora se me ocurrió la idea del blog cuando no encuentro hora ni lugar para mantenerlo en condiciones (para una vez que tengo la herramienta adecuada). Por cierto, gracias Pedro Espinosa -ex bloggero brillantisimo, creó escuela- y gracias Libertad -se que tambien te iniciaste en la blogosfera- por vuestro apoyo.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Lamentablemente no he podido adecentar este blog debido a los innumerables detalles previos a mi salida. Espero poder hacerlo desde allí muy pronto ya que -por otro lado- la conexión ADSL o similar será fundamental en el buen fin de esta aventura. Si has entrado por curiosidad te agradezco el vistazo y te pido además que seas paciente ya que no se tomó Zamora en una hora...